Estoy leyendo un libro increíble que me está abriendo nuevamente mi mente, corazón y alma, éste habla de transmutar el dolor en algo más grande que tú, que usar tu pesar y amor como herramientas son las que te revelarán tu propósito de vida y alcanzarás el éxito, ¿verdad, mentira? Yo elijo que sea verdad.
Me parece muy interesante utilizar tus emociones para llevarte a otro nivel, es como si fueran alas que aparecen de repente sin saber tan siquiera que las tenías, son esas energías que te permiten ver más allá de quién eres y te revelan quién podrías ser. No es falso lo que te digo, desde que tengo el corazón roto solo he podido ver más allá de mí misma, veo que tengo un propósito y cada día logro transmutar mis emociones de pesar y amor en fe y amor.
Me emociona mucho lo que viene, confío en mí aún con el corazón roto; escribo estas líneas con la certeza que ese libro tiene verdad, y que, dentro de todo lo malo que pudieras pensar que sucede en tu vida, siempre hay algo más grande que eso que ves con tus sentidos mundanos, el Universo no te revelará sus lecciones hasta que estés completamente rendida a aprender, con humildad y confianza.
Algo mágico pasa después que te rompen el corazón, algo extraordinario sucede cuando decides transmutarte en alguien mejor. Me motiva mucho saber que, si lees esto es porque sabes que el problema no es el corazón roto, que simplemente ese es un pretexto para descubrir tus verdaderos dolores y miedos, que sabes que estás lista para enfrentarte con la peor enemiga que has tenido toda tu vida, tú.
El corazón roto te trajo aquí, pero tu deseo de ir más allá es lo que te llevará lejos, muy muy lejos, eso lo aseguro. Cuando yo entendí que mi problema jamás fue un corazón roto sino mi miedo a estar conmigo, algo se transformó, pero no después de cinco años. Si estás aquí, deseo que no tardes lo que yo, que aprendas con sabiduría de alguien que ha vivido todo esto que un corazón roto jamás es el problema, eres tú que no has enfrentado tu verdadero dolor por miedo a no dar marcha atrás.
Sé lo mucho que puede paralizarte, pero también sé lo mucho que vas a avanzar cuando logres cruzar el río, te darás cuenta que mojarte no es tan malo y que disfrutar lo que el camino te regala es la clave para transformar tu mundo, porque, cuando te transformas tú, se transforma la vida entera. Recuerda, mojar tus pies no es tan malo y que transmutar el dolor en algo más grande es tu nuevo propósito.
¿Estás lista para cruzar el río o será otro año más creyendo que alguien más tiene la culpa? Tú decides.
Solo déjame quiero decirte que una vez que decidí cruzar, algo de mí me gustó más, me volví más valiente, bonita, inteligente y merecedora, quizá ya lo tenía, quizá no, pero algo sucedió cuando mojé mis pies con ese río. Gracias, mi Dios por darme la valentía de hacerlo esta vez diferente, ahora sé lo que merezco y jamás me conformaré con menos.
Decreto con todo mi ser que el Universo entre en tu corazón y te llene con todo el amor que mereces, solo así podrás ver lo que significas y vales en esta vida y en la otra. Todo lo bueno, hermoso y real para tu esencia de nuestro ser supremo.
Mucho amor y paz para ti.
Con buena vibra, Karla.



