No es lo mismo dar porque te amas o dar para que te amen.
No esperes que los demás te regresen lo que das porque estoy segura que te decepcionarás.
Estoy segura que eres una excelente persona, apoyas cuando debes hacerlo e incluso haces más, regalas momentos, tiempo y energía a quienes más te importan, le sonríes a extraños por la calle esperando que le alegres el día a alguien, das las gracias al terminar cada alimento, pides las cosas por favor, estás para esa persona cuando más lo necesitas y no dices nada si no lo amerita. Tantas acciones buenas sin ser vistas, reconocidas y agradecidas, y aunque por alguna razón pareciera que necesitas algo a cambio, tú lo sigues haciendo de todo corazón, todos los días de tu existencia.
Tenemos la falsa creencia de esperar algo de alguna persona, lugar o situación, creemos de todo corazón que es obligación que nos regresen algo y que si no lo hacen, te duele, enoja o incluso decepciona, y por unos segundos en medio del arranque decides dejar de hacerlo, te prometes a ti misma que nunca le darás nada a esa persona por no valorar lo que le brindabas y juras que a partir de ahora todo será diferente, que primero estarás tú y después los demás…
Pero, antes que asientas con la cabeza quiero preguntarte algo, ¿tú amor es condicionado? Cuando esperamos algo de parte de alguien esta esperanza la traduzco como reciprocidad obligada, es decir, que todo lo que tú haces siempre estará condicionado por la persona a la que se lo brindas, esperando que te regrese lo mismo de igual o mayor magnitud y que si no lo haces, le retirarás tus atenciones, en otras palabras, tu amor.
Mi pregunta aquí sería, ¿dónde queda todo ese amor? ¿alguna vez existió realmente? ¿fue genuino? ¿fue real? Si nos ponemos analíticas, la realidad es que no, si vives esperando que alguien te regrese algo de lo mucho o poco que has dado te decepcionarás y aunque ese suene algo sin importancia, la trascendencia de esa decisión es que ya no vivirás. ¿Vivir, Karla? Exactamente, pareciera exagerado, pero la realidad es que si tu amor es condicionado, realmente no estás amando ni viviendo, estás en medio de una ilusión. Recuerda, no es lo mismo dar porque te amas o dar para que te amen.
El amor es ser con el otro, es entregarse al otro sin ningún límite, es poder encontrarte en sus ojos, en su esencia en su corazón, es amar las imperfecciones porque esas las hacen perfectas y nunca pedir absolutamente nada que a la otra persona no le nazca, porque al momento de pedir se pierde lo real, lo genuino y es ahí donde empieza la obligación. Cuando tú le pides a alguien que te regrese lo que tú has dado y lo hace en cierta forma, no lo sientes igual, claro que te gusta y sonríes, pero sabes muy bien que en el fondo algo no fluye bien.

Ojo, una cosa es externar lo que te gusta y no te gusta, otra muy diferente exigir que den lo mismo que tú, que eso es casi imposible, para empezar porque ellos no son tú y en segunda porque tú das lo que tienes. Cuando tú ofreces quién eres, la persona que lo recibe decidirá si lo aprecia y de todo corazón busca regresarte algo de lo que tú le has dado, si esa persona no lo valora o no reacciona como a ti te gustaría, deberías considerar moverte o expresar que no es la persona que tú quieres y eso no está mal, ahora que si decides quedarte a pesar de eso, la responsabilidad de su decisión será solo tuya, de nadie más.
A mi edad he aprendido que no puedes obligar a alguien darte algo que no siente, que tus decisiones de elegir a las personas a las que amas no los obliga a corresponderte de la misma forma y que si no estás recibiendo lo que tú crees que mereces o quieres, puedes cambiarlo con una sola decisión, pero que si decides quedarte, la responsabilidad es solo tuya.
Ahora, esto es mucho más importante que lo anterior, DAS LO QUE ERES, deja de esperar.
A mi entender, cuando das es porque te nace hacerlo, sea con alguien en específico o con los demás, pero desde tu corazón te nace hacerlo, en mi consciencia y actuar, cuando yo hago algo por alguien nunca espero que esa persona me lo regrese, al contrario, esa buena acción la suelto a mi ser supremo que sabrá si me lo regresa multiplicado o no, no necesito una gratificación por ello, lo hago y punto. Mi corazón está feliz, está pleno.
Lo que debes considerar más bien es mirar con mucho cuidado a quién le brindas lo valiosa que eres porque no cualquier persona se lo merece y que ser selectiva no está mal, al contrario, te evita pasar malos ratos con personas que no están vibrando a tu misma frecuencia. Las señales son claras, puede que por un momento te equivoques entregando de más a alguien que no le interesa, ahí es cuando nuestro ser superior nos muestra lo que no es para nosotras y justo en ese instante, hacer caso, solo así evitarás caer en el papel de víctima.
No esperes que se te regrese algo de lo mucho que das, recuerda que la vida es muy justa y conforme actúes te irá, no necesita ser inmediato, da de corazón, ama profundamente y suelta a quienes no te valoran, solo así aprenderás más de ti que de los demás. Estás aquí para crecer y darte en amor, no permitas que este rudo mundo quite lo bella que eres, porque estoy segura que si estás dando de más es porque tienes mucho de sobra, solo no confundas dar por amor a la vida que por amor a la necesidad que ahí sí que debes cambiar, porque no es lo mismo dar porque te amas o dar para que te amen.
Decreto con todo mi corazón que la persona que lea esto solo le sucedan cosas increíbles en estos 365 días, logre perdonar y perdonarse, confíe en ella y se permita realmente vivir en el aquí y ahora. Todo lo bueno, hermoso y real para tu esencia de nuestro ser supremo.
Mucho amor y paz para ti.
Con buena vibra, Karla.



